Nov
14
2014

¿Cuánto cuesta una finca rústica?

Aunque adquirir una propiedad en estos momentos puede parecer una opción arriesgada, debes saber que en el mercado existen infinidad de inmuebles de muy diversa tipología que pueden suponer una gran oportunidad. ¿Sabías por ejemplo que las fincas rústicas solamente han disminuido en un 7% su valor desde que comenzó la crisis? Desde rusticassingulares.com sabemos que invertir en fincas rústicas es una opción mucho más segura que hacerlo por ejemplo en vivienda urbana.

Esto se debe a que el suelo rústico ha estado siempre menos sujeto a la especulación, con lo cual se trata de un mercado mucho más estable y que ofrece mayores niveles de confianza tanto para los propietarios como para los compradores que desean invertir en fincas rústicas. Pero además, se trata de un mercado mucho más dinámico que el de la vivienda urbana, ya que la oferta y la demanda ha sufrido una caída menor. Es por ello que aunque el ritmo de compraventa no es el mismo que el del año 2008, el mercado se mantiene muy activo.

Otra de las ventajas de comprar una finca rústica es la enorme variedad de oferta que hay en España actualmente, pudiendo encontrar desde molinos con encantos a masías centenarias, fincas con olivos, dehesas de encinas, suelo de cultivo o espacios ideales para la creación de un hotel.

Cuanto cuesta una finca rustica

Eso sí, el precio puede variar considerablemente de una provincia a otra, siendo por lo general las de secano las más abundantes y baratas. En Andalucía el precio de una finca rústica puede variar entre los 9.000 y los 20.000 euros por hectárea par los terrenos de secano y entre 30.000 y 60.000 para los de regadío. En Castilla-La Mancha los espacios de secano suelen oscilar entre los 5.000 y los 15.000 euros por hectárea y entre 19.000 y 35.000 euros para los de regadío. Y en el caso de Galicia las fincas de prado suelen valorarse entre los 10.000 y los 1000.000 por hectárea y entre 30.000 y 150.000 las parcelas situadas cerca de núcleos urbanos.

Por otro lado, el precio también puede variar en función de las características de la finca rústica en cuestión. Por ejemplo, si el terreno se encuentra cerca de una localidad importante o un centro turístico, el valor siempre es mayor ya que puede ser utilizado para actividades agrícolas o como residencia. Pero además, también influyen en el precio otros factores como la facilidad de acceso o la disponibilidad de servicios comunitarios (luz, agua, teléfono, etc.).

Así pues, aunque se trata de un mercado muy estable, el precio de una finca rústica depende en gran medida  de las características de la propia finca y de su ubicación geográfica. Es por ello que invertir en una finca rústica puede ser una buena opción en función del tipo de terreno y de las posibilidades de financiación del inversor. Lo que sí está claro es que dentro del mercado inmobiliario es siempre la opción más segura, pues las variaciones de precio incluso en tiempos de crisis son mucho menores.

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