May
13
2015

Masías catalanas, un singular estilo de arquitectura rural

El creciente desarrollo que experimentaron los núcleos urbanos a lo largo del siglo XX, ha dado lugar a un importante despoblamiento de las zonas rurales, lo que ha provocado el deterioro de muchas construcciones antiguas. Hablamos de construcciones enraizadas al propio medio o a la localidad en la que se encuentran y que buscaban dar respuesta a necesidades muy específicas del entorno y en las que lo funcional predomina sobre lo estético.

En Cataluña por ejemplo destaca la masía, que se ha convertido en una de las construcciones más representativas de esta región. Su origen se remonta ya al siglo IX cuando eran propiedad del señor feudal. Sin embargo, durante el siglo XIV la peste negra que asoló a gran parte de la población, hizo que estas construcciones fueran abandonadas de manera progresiva y quedando en desuso la mayoría de ellas. Serían los campesinos que sobrevivieron a la peste negra los que consiguieron seguir viviendo en ellas sin pagar apenas tributo al señor. Con el tiempo pasarían a convertirse en viviendas familiares unidas a la explotación agrícola y ganadera, llegando hasta hoy de padres a hijos, heredándolas tradicionalmente el primogénito.

Se trata de edificios compuestos normalmente por tres o cuatro plantas y cuyas divisiones se realizan mediante crujías perpendiculares a la fachada, estando siempre la entrada situada en la parte central. Se accede al interior por un zaguán que deja al lado las cuadras, bodegas y almacenes y en el lado contrario suele estar situada la cocina. A través de una escalera se accede al piso superior donde se encuentran los dormitorios y en el centro una estancia que predomina sobre el resto, la sala. La tercera planta solía ser el desván. La fachada por lo general es de piedra y mampostería muy gruesa sin revocar, con cubiertas de teja dispuestas en dos o en cuatro vertientes. Además, al igual que ocurre en otras construcciones populares del resto de España, nos encontramos con una explotación agrícola dotada de elementos defensivos e incluso torres circulares que protegían la propiedad de los ataques de los bandoleros.

No obstante, como es normal, a lo largo de los siglos, muchas masías han sufrido remodelaciones para ser adaptadas a las necesidades de la familia que las habitaba en función de los condicionantes socio-económicos del núcleo familias y de la explotación agrícola-ganadera. En cualquier caso, no hay duda de que forman parte del Patrimonio Histórico Español. Y es que además de tratarse de construcciones materiales, aportan un valor inmaterial y cultural, ofreciéndonos un fiel reflejo de las costumbres de la zona a lo largo de los siglos. A continuación te exponemos algunos ejemplos de masías que puedes encontrar en nuestra web.

Masía en Girona

Se trata de una finca de 4.100 metros cuadrados con tres casas de piedra que se encuentra muy cerca del campo de golf y de las pistas de esquí. Situada en un entorno privilegiado con magníficas vistas y dotada de todas las comodidades.

Masía en Barcelona

Se trata de una masía del siglo XVII, totalmente reformada en 2004 y catalogada como patrimonio artístico, situada en una parcela de 14.000 metros cuadrados. Se encuentra sobre una colina que ofrece unas vistas magníficas a Monserrat. Ha estado en uso como restaurante y conserva los permisos e instalaciones en buen estado. Pero puede ser reconvertida como hotel, balneario, residencia de ancianos, centro lúdico…

Masía en la Sierra de Espadán (Castellón)

Se encuentra a sólo 30 kilómetros del Mar Mediterráneo y a 60 kilómetros de las pistas de esquí. Dispone de dos viviendas y de una amplia explotación de árboles frutales que ocupa 14 hectáreas. Además cuenta con acceso directo a la vía verde, sendero protegido para senderistas, paseros en bicicleta y a caballo.

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