Feb
27
2016

¿Cómo construir una casa ecológica?

Una casa ecológica es aquella construcción que además de respetar el entorno en el que se encuentra ubicada, se edifica con materiales naturales y aprovecha al máximo los recursos naturales del sol y de la tierra con el objetivo de conseguir el confort de sus habitantes y reducir en todo lo posible la dependencia energética. Una tendencia que también se conoce como bioclimatismo pasivo y que integra en la vivienda un conjunto de sistemas enfocados a aumentar la eficiencia energética.

Hace un siglo, cuando la población se concentraba sobre todo en núcleos rurales, la mayor parte de las casas reunían estos criterios, aunque con menos comodidades. En la actualidad, gracias al perfeccionamiento de las técnicas como las arcadas en la parte frontal de la casa, los tejados de césped y la ventilación cruzada, entre otras, han vuelto a recuperar este tipo de viviendas que fueron relegadas con la llegada de la industrialización.

Pero además, el desarrollo de la tecnología también ha abierto las puertas a otras ventajas basadas en energías renovables que antes no existían y que suponen un importante avance con respecto a la eficiencia. Un buen ejemplo de ello es esta casa de encanto rústico situada en Cáceres. Una vivienda sostenible situada en un entorno natural privilegiado, rodeada de naturaleza, dotada de grandes cristaleras que permiten el paso de la luz solar y de todas las comodidades actuales a través de la energía eléctrica generada por placas solares, radiadores de agua y estufas de leña.

Características de las casas ecológicas

1. Arquitectura bioclimática

El clima del lugar es el primer factor que se tiene en cuenta a la hora de construir una casa ecológica. Si la vivienda se encuentra bien diseñada, la demanda de energía puede reducirse considerablemente, lo cual queda determinado por la localización, configuración y orientación del terreno donde se ubica la vivienda.

2. Orientación

La buena orientación es un punto fundamental para aprovechar el recorrido del sol a lo largo del día.  De esta forma, es posible mejorar la eficiencia energética de la casa, hacerla más confortable y dotarla de una iluminación adecuada. Para ello, pueden introducirse sistemas de diseño pasivo como persianas o porches que regulen la incidencia del sol en determinadas orientaciones, lo cual puede variar en función de la hora del día y de la estación del año.

3. Protección solar

La incidencia de la luz directa del sol sobre las ventanas de la vivienda pueden producir el mismo efecto que un radiador. Sin embargo, una protección adecuada puede bloquear hasta el 90% del calor. lo cual puede conseguirse con una cortina, una ventana, una persiana, una mosquitera e incluso vegetación.

4. Aprovechamiento del efecto invernadero

Puede conseguirse calefacción solar pasiva a través del efecto invernadero con instalaciones de paneles solares, reduciendo hasta en un 40% la dependencia de la calefacción.

5. Aislamiento y sellado

El aislamiento impide el intercambio de calor entre el interior y el exterior, haciendo que la casa sea calentita en invierno y fresca en verano. El aislamiento dependerá de la localización y del clima de la zona, pero por lo general una mayor aislamiento garantizará un mayor confort.

Además, un buen sellado de la vivienda evitará la pérdida de aire que representa un 25% de pérdida del calor de la vivienda. De esta forma, se incrementa el nivel de confort térmico y contribuirá al ahorro energético reduciendo la necesidad de calefacción.

6. Inercia térmica

La inercia térmica es la capacidad de absorción y almacenamiento de energía de los materiales en forma de calor.  Cuando un material de alta inercia térmica absorbe y almacena calor durante muchas horas, difundirá el calor a la vivienda durante la noche. lo cual depende de la densidad y del aislamiento de cada material. La utilización eficiente de estos elementos constructivos ayudará a reducir la necesidad de calefacción.

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